El bosque animado

La Fraga llevada al cine

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En 1987, José Luis Cuerda decide llevar al cine “El bosque animado” basándose en la novela homónima del escritor gallego Wenceslao Fernández Flórez. En ella se puede ver un bosque más humanizado diferente a la versión original, pues se centra principalmente en los personajes humanos del libro, pero al igual que en este se puede ver la belleza del entorno.

 

“El bosque animado, sentirás su magia”

No solo José Luis Cuerda llevó al cine la conocida obra de Wenceslao Fernández Flórez. La productora Dygra Films en el año 2001 estrenó una película de animación ambientada en el entorno rural de la Fraga de Cecebre, cuya historia se centra en los habitantes del bosque y su relación con los humanos que pueden alterar la tranquilidad del mismo.

 

El espíritu del bosque

Con “El espíritu del bosque” la Fraga de Cecebre volvió al cine de la mano de Dygra Films. Esta es una nueva aventura de los personajes de la película «El bosque animado, sentirás su magia» en la que los animales, protagonistas principales, intentan proteger el bosque de un hombre que pretende construir una carretera.

Esta película tiene un cierto toque de crítica ya que se centra en dejar en el público infantil el mensaje de que los árboles son los pulmones del mundo y que es necesario conservarlos, al contrario de lo que estaba ocurriendo en la Fraga de Cecebre a causa de las talas y la construcción de infraestructuras. Lo que la película muestra es el espíritu de lucha por conservar este espacio, el espíritu que necesitamos todos por mantener este entorno irrepetible.

La Fraga a través de la mirada de Wenceslao

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La fraga es un tapiz de vida apretado contra las arrugas de la tierra; en sus cuevas se hunde, en sus cerros se eleva, en sus llanos se iguala. Es toda vida: una legua, dos leguas de vida entretejida, cardada, sin agujeros, como una manta fuerte y nueva, de tanto espesor como el que puede medirse desde lo hondo de la guarida del raposo hasta la punta del pino más alto. ¡Señor, si no veis más que vida en torno! Donde fijáis vuestra mirada divisáis ramas estremecidas, troncos recios, verdor; donde fijáis vuestro pie dobláis hierbas que después procuran reincorporarse con el apocado esfuerzo doloroso de hombrecillos desriñonados; donde llevéis vuestra presencia habrá un sobresalto más o menos perceptible de seres que huyen entre el follaje, de alimañas que se refugian en el tojal, de insectos que se deslizan entre vuestros zapatos, con la prisa de todas sus patitas entorpecidas por los obstáculos de aquella selva virgen que para ellos representan los musgos, las zarzas, los brezos, los helechos. El corazón de la tierra siente sobre sí este hervor y este abrigo, y se regocija.

La fraga es un ser hecho de muchos seres.

(…) fraga, en la lengua gallega, significa bosque inculto, entregado a sí mismo, en el que se mezclan variadas especies de árboles. Si fuese sólo de pinos o sólo de castaños o sólo de robles, sería un bosque, pero ya no sería una fraga.

 (…)Los árboles tienen sus luchas. Los mayores asombran a los pequeños, que crecen entonces con prisa para hacerse pronto dueños de su ración de sol, y al esparcir las raíces bajo la tierra, hay algunos quizá demasiado codiciosos que estorban a los demás en su legítimo empeño de alimentarse. Pero entre todos los seres vivos de la fraga son los más pacíficos, los más bondadosos, los que poseen un alma más sencilla e ingenua. Conviene saber que carecen absolutamente de vanidad. Nacen en cualquier parte e ignoran que sólo por el hecho de crecer allí, aquel lugar queda embellecido.

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